Cuando Jacques vio a Angie así vestida le dijo que estaba muy guapa y ella le respondió que gracias y los tres montaron en el coche de Paz y arrancó hacia el restaurante.
Después de bajar con la ayuda de Angie a Jacques, y la pareja cruzó las puertas de madera del restaurante mexicano.
El restaurante era un local pequeño y muy acojedor con música ambiental del estilo mexicano y Jacques se acercó a al atril del encargado y le preguntó si tenía una reserva a nombre de Jacques Rouse y el encargado le respondió que sí.
Y a continuación, el encargado les pidió que lo siguiera hasta su mesa. El encargado del restaurante, primero separó la silla de Angie y después quitó la de Jacques y éste le metió la silla en el hueco de la mesa. A continuación, el encargado les acercó los menús.
Unos minutos más tarde, un camarero para tomarles nota de lo que iban a pedir. Angie pidió de primero una crema de verduras y Jacques pidió de segundo merluza en salsa verde y Angie le tocó pedir el postre helado de menta y chocolate.
Enseguida trajeron el primer plato, Jacques lo miró con gesto de asco y a continuación, miró a Angie y ella lo animó a que por lo menos intentara probarlo y él se armó de valor y metió la cuchara en el plato y después en su boca.
Jacques no tardó mucho tiempo en tragarse aquella primera e inicial cucharada de crema de verduras. A continuación miró el rosto de impaciencia de Angie y le sonrió. Acto seguido, Angie respiró aliviada al ver que Jacque aceptaba de buen grado y que había superado con éxito la toma de contacto con la crema de verduras. A continuación se la fue acabando con más ánimo y os dos la terminaron a la vez.
Un poco más tarde, trajeron la merluza en salsa verde y Angie levantó de su silla y se acercó al lado de Jacques, cogió su tenedor y empezó a pisarle las patatas cocidas y los guisantes y finalmente el toro de merluza. y al cabon de un minuto más o menos se volvió a sentar en su sitio y Jacques le dijo:
- Gracias, mi ángel -
A continituación, Jacques fue comiendo con gusto ese plato recién pisado, porque era una de sus comidas preferidas. Al rato, acabaron también con el segundo. Cuando el camarero se llevaba los platos vacios les contó que mientras esperaban por el postre habería una actuación musical a cargo del pianista del local.
Unos instantes más tarde, apareció en el escenario un joven moreno, con el pelo corto, alto, delgado con una perra de color negro con una mancha blanca en el medio del pecho, que Jacques reconoció al instante.
Le explicó a Angie que se te trabaja de su mejor amigo Mateo y que la perra se llamaba Xena y que Mateo era invidente desde que nació y que le gustaba la música que se hizo pianista aficionado, pero Jacques era la primera vez que lo veía encima de un escenario.
Mateo se sentó en frente del piano electrico, que llevaba un microfono aclopado y empezó a cantar:
"Cada vez que sale el sol, cada vez que oigo tu voz, cada que duermo en ti, doy las gracias por tu amor."
La actuación de Mateo, duró varios minutos y cuando bajó del escenario, recibió una gran ovación por parte de los comensales y dio las gracias a todois y se retiró por el fondo.
Después, a Angie y a Jacques les trajeron dos bolas de helado de chocolate y menta que las comieron sin apurarse, mientras lo hacían iniciaron un juego de miradas complices que ninguno quería dejar.
Un poco más tarde, el camarero retiró las dos copas de helado ya vacias y les trajo la cuenta que pago en un gesto de caballerosidad y porque Jacques no iba a dejar que Angie pagara siempre.
Enseguida trajeron el primer plato, Jacques lo miró con gesto de asco y a continuación, miró a Angie y ella lo animó a que por lo menos intentara probarlo y él se armó de valor y metió la cuchara en el plato y después en su boca.
Jacques no tardó mucho tiempo en tragarse aquella primera e inicial cucharada de crema de verduras. A continuación miró el rosto de impaciencia de Angie y le sonrió. Acto seguido, Angie respiró aliviada al ver que Jacque aceptaba de buen grado y que había superado con éxito la toma de contacto con la crema de verduras. A continuación se la fue acabando con más ánimo y os dos la terminaron a la vez.
Un poco más tarde, trajeron la merluza en salsa verde y Angie levantó de su silla y se acercó al lado de Jacques, cogió su tenedor y empezó a pisarle las patatas cocidas y los guisantes y finalmente el toro de merluza. y al cabon de un minuto más o menos se volvió a sentar en su sitio y Jacques le dijo:
- Gracias, mi ángel -
A continituación, Jacques fue comiendo con gusto ese plato recién pisado, porque era una de sus comidas preferidas. Al rato, acabaron también con el segundo. Cuando el camarero se llevaba los platos vacios les contó que mientras esperaban por el postre habería una actuación musical a cargo del pianista del local.
Unos instantes más tarde, apareció en el escenario un joven moreno, con el pelo corto, alto, delgado con una perra de color negro con una mancha blanca en el medio del pecho, que Jacques reconoció al instante.
Le explicó a Angie que se te trabaja de su mejor amigo Mateo y que la perra se llamaba Xena y que Mateo era invidente desde que nació y que le gustaba la música que se hizo pianista aficionado, pero Jacques era la primera vez que lo veía encima de un escenario.
Mateo se sentó en frente del piano electrico, que llevaba un microfono aclopado y empezó a cantar:
"Cada vez que sale el sol, cada vez que oigo tu voz, cada que duermo en ti, doy las gracias por tu amor."
La actuación de Mateo, duró varios minutos y cuando bajó del escenario, recibió una gran ovación por parte de los comensales y dio las gracias a todois y se retiró por el fondo.
Después, a Angie y a Jacques les trajeron dos bolas de helado de chocolate y menta que las comieron sin apurarse, mientras lo hacían iniciaron un juego de miradas complices que ninguno quería dejar.
Un poco más tarde, el camarero retiró las dos copas de helado ya vacias y les trajo la cuenta que pago en un gesto de caballerosidad y porque Jacques no iba a dejar que Angie pagara siempre.