Después de estar escribiendo un rato más, apagó el portátil, le ayudaron a meterlo en su maletín, llamó al camarero para pedir la cuenta, cuando regresó el camarero, Jacques abrió su riñonera para sacar su monedero, lo abrió y le dio el importe de la consumición más una pequeña propina para el camarero, que le dio las gracias por medio de una amplia sonrisa, mientras regresaba al interior de la cafetería.
A continuación, Jacques encendió su silla eléctrica, y le dio al pequeño joystick y se alejó con cuidado de la mesa y conduzco rumbo a su casa y conduzco rumbo a su casa.
A los pocos minutos, Jacques llegó a su casa, le ayudó a entrar por la puerta principal, su madre, y le ayudó a maniobrar despacio, siempre a la primera velocidad de las cinco que tenía su silla, por el largo pero estrecho pasillo que conducía a las cuatro estancias de la planta baja de la casa familiar.
Los dos entraron en el pequeño comedor-sala de estar, donde estaba situada una gran mesa de madera en el centro de la habitación, al fondo de la habitación estaba colocado un gran mueble de madera barnizada con varias estanterías y cajones y una estantería con una puerta de cristal. Al lado, de la puerta de cristal, y en una estantería del mueble, estaba puesto un gran televisor de plasma negro de la marca LG. Encima de la estantería del plasma había colocadas varias fotos de la familia de Jacques.
La madre de Jacques, era una mujer de 51 años, morena, pelo corto, ojos azules un poco gordita, de nombre Paz. Paz era de carácter afable y conciliador, que nunca gritaba a nadie y no se alteraba por nada, era una mujer de la filosofía Zen. La relación entre Jacques y ella era de plena confianza del uno en el otro. Además de Paz, vivían en casa, el hermano mayor de Paz, que se llamaba Michel y el perro de la familia de Jacques, que se llamaba Rex.
Jacques, pulsó el botón que ponía Power, en el mando a distancia del televisor, y apareció la emisión de un programa del corazón, que le gustaba tanto a él. Le pidió a Paz, que le cogiese de la mochila que llevaba colgada atrás su móvil. Paz se lo dio y le acercó el teclado y el pequeño ratón del ordenador de sobremesa que había ubicado en una pequeña mesa de escritorio que estaba situada al lado del mueble de madera.
Cuando el ordenador encendió y el sistema operativo se inició, Jacques le dio al icono del navegador y fue directo a la bandeja de entrada de su correo electrónico, y vio sus correos, especialmente le llamó uno de su amiga Marie, y lo abrió, y era para preguntarle a Jacques si le podía dar el número del móvil a Angie, porque a esta le cayera bien y Jacques le dio al icono de Responder y empezó a escribir lo siguiente:
“Si, sin problemas, es más, acabo de llegar a casa y precisamente, te iba a llamar ahora para pedirte lo mismo, un beso, Jacques.”
Cuando acabó de escribirlo le dio un click sobre el icono de Alta Prioridad, y a continuación le dio a Enviar. Acto seguidos, cerró la ventana del navegador y abrió una carpeta llamada Novela, donde había un archivo de documento de texto, llamado también llamado Novela, lo abrió y apareció la hoja en blanco típica, de los procesadores de texto, bajó hasta el punto donde lo había dejado en la terraza de la cafetería y empezó a escribir hasta que lo interrumpió su tono de llamada que tenía puesto en el móvil. Vio la pantalla y vio que ponía Desconocido y con algo de nerviosismo, pulsó el botón de Descolgar y puso el altavoz y dijo:
- ¿Quien es? -
- Soy Angie, la amiga de Marie - Aclaró ella, con un tono de nerviosismo en su dulce voz.
- No pienses, que soy así con todos los chicos, esta es la primera vez que le pido un teléfono a una amiga, jijiji - Dijo Angie en un tono de confianza.
- Sino se lo pidieras tú, se lo pediría yo - Respondió Jacques, sin tensión.
- No me pongas roja, Jacques - Contestó un poco cortada Angie.
- ¿Y por qué no? – Le preguntó Jacques, con un tono de normalidad.
- Porque nos acabamos de conocer – Le aclaró Angie con un tono de timidez.
- A mi me caíste muy bien, en un principio seremos amigos y luego ya se verá con el tiempo, como digo yo siempre “Primero conóceme, después bésame” – Le aclaró Jacques a Angie.
- Sí, estoy de acuerdo, Jacques- Le respondió Angie.
- ¿Por qué no quedamos este viernes en plan “amigos” y vemos “Perdona si te llamo Amor”? Le sugirió Jacques a Angie.
- Vale, Jacques, me gusta tu idea – Le dijo Angie con un tono melosa.
- Hasta el viernes, bonita de más – Le contestó Jacques a Angie con un tono seductor.
- Hasta el viernes, guapetón – Le respondió Angie con un tono de halago.