viernes, 20 de junio de 2014

Capitulo 2



Después de estar escribiendo un rato más, apagó el portátil, le ayudaron a meterlo en su maletín, llamó al camarero para pedir la cuenta, cuando regresó el camarero, Jacques abrió su riñonera para sacar su monedero, lo abrió y le dio el importe de la consumición más una pequeña propina para el camarero, que le dio las gracias por medio de una amplia sonrisa, mientras regresaba al interior de la cafetería.


A continuación, Jacques encendió su silla eléctrica, y le dio al pequeño joystick y se alejó con cuidado de la mesa y conduzco rumbo a su casa y conduzco rumbo a su casa.


A los pocos minutos, Jacques llegó a su casa, le ayudó a entrar por la puerta principal, su madre, y le ayudó a maniobrar despacio, siempre a la primera velocidad de las cinco que tenía su silla, por el largo pero estrecho pasillo que conducía a las cuatro estancias de la planta baja de la casa familiar.


Los dos entraron en el pequeño comedor-sala de estar, donde estaba situada una gran mesa de madera en el centro de la habitación, al fondo de la habitación estaba colocado un gran mueble de madera barnizada con varias estanterías y cajones y una estantería con una puerta de cristal. Al lado, de la puerta de cristal, y en una estantería del mueble, estaba puesto un gran televisor de plasma negro de la marca LG. Encima de la estantería del plasma había colocadas varias fotos de la familia de Jacques.

La madre de Jacques, era una mujer de 51 años, morena, pelo corto, ojos azules un poco gordita, de nombre Paz. Paz era de carácter afable y conciliador, que nunca gritaba a nadie y no se alteraba por nada, era una mujer de la filosofía Zen. La relación entre Jacques y ella era de plena confianza del uno en el otro. Además de Paz, vivían en casa, el hermano mayor de Paz, que se llamaba Michel y el perro de la familia de Jacques, que se llamaba Rex.


Jacques, pulsó el botón que ponía Power, en el mando a distancia del televisor, y apareció la emisión de un programa del corazón, que le gustaba tanto a él. Le pidió a Paz, que le cogiese de la mochila que llevaba colgada atrás su móvil. Paz se lo dio y le acercó el teclado y el pequeño ratón del ordenador de sobremesa que había ubicado en una pequeña mesa de escritorio que estaba situada al lado del mueble de madera.


Cuando el ordenador encendió y el sistema operativo se inició, Jacques le dio al icono del navegador y fue directo a la bandeja de entrada de su correo electrónico, y vio sus correos, especialmente le llamó uno de su amiga Marie, y lo abrió, y era para preguntarle a Jacques si le podía dar el número del móvil a Angie, porque a esta le cayera bien y Jacques le dio al icono de Responder y empezó a escribir lo siguiente:

“Si, sin problemas, es más, acabo de llegar a casa y precisamente, te iba a llamar ahora para pedirte lo mismo, un beso, Jacques.”

Cuando acabó de escribirlo le dio un click sobre el icono de Alta Prioridad, y a continuación le dio a Enviar. Acto seguidos, cerró la ventana del navegador y abrió una carpeta llamada Novela, donde había un archivo de documento de texto, llamado también llamado Novela, lo abrió y apareció la hoja en blanco típica, de los procesadores de texto, bajó hasta el punto donde lo había dejado en la terraza de la cafetería y empezó a escribir hasta que lo interrumpió su tono de llamada que tenía puesto en el móvil. Vio la pantalla y vio que ponía Desconocido y con algo de nerviosismo, pulsó el botón de Descolgar y puso el altavoz y dijo:

- ¿Quien es? -

- Soy Angie, la amiga de Marie - Aclaró ella, con un tono de nerviosismo en su dulce voz.

- No pienses, que soy así con todos los chicos, esta es la primera vez que le pido un teléfono a una amiga, jijiji - Dijo Angie en un tono de confianza.

- Sino se lo pidieras tú, se lo pediría yo - Respondió Jacques, sin tensión.

 - No me pongas roja, Jacques - Contestó un poco cortada Angie.

- ¿Y por qué no? – Le preguntó Jacques, con un tono de normalidad.

- Porque nos acabamos de conocer – Le aclaró Angie con un tono de timidez.
- A mi me caíste muy bien, en un principio seremos amigos y luego ya se verá con el tiempo, como digo yo siempre “Primero conóceme, después bésame” – Le aclaró Jacques a Angie.

- Sí, estoy de acuerdo, Jacques- Le respondió Angie.

- ¿Por qué no quedamos este viernes en plan “amigos” y vemos “Perdona si te llamo Amor”? Le sugirió Jacques a Angie.

- Vale, Jacques, me gusta tu idea – Le dijo Angie con un tono melosa.

- Hasta el viernes, bonita de más – Le contestó Jacques a Angie con un tono seductor.

- Hasta el viernes, guapetón – Le respondió Angie con un tono de halago.

miércoles, 11 de junio de 2014

Capitulo 1


Jacques, notó como un dedo le tocaba su hombro derecho y se sobresaltó, giró la cabeza y vio que era su mejor amiga Marie, que iba acompañada por una amiga. Jacques estaba en la terraza de una cafetería en una mesa con su pequeño portátil, porque estaba intentando escribir su primer libro y necesitaba que la inspiración de las musas le llegara a sus dedos de su mano izquierda y le hiciera teclear una buena historia en el teclado de su portátil.

Al lado del portátil había un frasco de vidrio verde oscuro de zumo de piña con una pajita blanca con las rayas diagonales rojas y Marie dijo:


- Hola, Jacques, ¿Cómo te va? – le saludó sentándose en frente de él.

- Muy bien, como siempre ¿Y a ti? – le respondió a Marie.

- Ya sabes de un lado para otro sin parar, no descanso nunca – le respondió Marie a Jacques.


La cafetería era del estilo antiguo, de esas que cuando entrabas de pequeño de la mano de tus padres en el ambiente había un aire melancólico y lleno de un denso humo de algún habano cubano que fumaba algún cliente. Jacques tenía 31 años era moreno llevaba el pelo corto como estaban en pleno verano el pelo le hacía sudar a mares, estaba un poco rellenito y como estaba en una silla de ruedas desde los 7 meses a causa de una tretaparesia espástica que la había causado una lesión cerebral como consecuencia física se le había doblado hacia dentro su muñeca derecha. Tenía los ojos azules-verdosos, aunque cuando Jacques era pequeño eran totalmente azules como el mar. Jacques usaba gafas porque tenía miopía y astigmatismo desde que tenía cuatro años. Las gafas eran de pasta dura de un color verde en las patas con toques de un azul intenso. Vestía con una camiseta de manga corta roja y unos vaqueros medio desgastados azules y unas deportivas negras con los bordes rojos.

Marie tenía también 31 años, era morena de piel y su pelo era moreno que lo tenía en una media melena de un color azabache brillante, que le ondeaba libremente al viento como lo haces las crines de los caballos cuando galopan. El color de sus ojos era un marrón almendrado que eran muy hipnóticos si le aguantabas más de 30 segundos la mirada a Marie. Era de estatura baja tirando a mediana pero no se dejaba acomplejar por su falta de altura, Marie se ponía unos tacones y solucionado y se iba a la calle y si alguien no le gustaba que no la mirase. La mejor baza que tenía Marie era su buen humor con el que siempre te animaba o por lo menos lo intentaba. Era una chica muy guapa tenía buen cuerpo pero ella no le preocupaba su físico, Ella tenia un pecho bastante generoso natural ella no estaba de acuerdo con las operaciones de cirugía plástica pero las aceptaba. Vestía con una camiseta negra y unas mayas rojas ajustadas y unas deportivas negras con los bordes y cordones rosas.

- Jacques, esta es una amiga que quiero que conozcas – dijo señalando a Angie, que era la otra chica que estaba al lado de Marie.

- Hola, me llamo Angie – Le dijo a Jacques, mientras le daba dos besos en las mejillas de Jacques, que se puso colorado instantáneamente como si fuera un semáforo.

-       Encantado, yo me llamo Jacques, mucho gusto en conocerte – dijo muy rápido

-       Jacques, habla más despacio, que Angie no entendió casi nada – dijo Marie entre risas.

-       De acuerdo, Marie - 



Jacques, volvió a decirlo, pero en esta ocasión, más tranquilamente y Angie lo entendió.



-       Tienes un bonito nombre e igualmente – dijo Angie, que en sus blancas mejillas apareció un leve sonrojamiento 

-       Y el tuyo viene directamente del cielo – le contestó Jacques

-       ¿Por qué? – Le preguntó curiosa Angie a Jacques.

-       Porque te lo pusieron los ángeles – Le respondió Jacques.

-       Gracias, Jacques – le dijo Angie en un tono de halago.   

Marie y Angie se miraron y Marie le dijo a Jacques que se tenían que marchar, porque se les hacía tarde. Marie y Angie se despidieron de Jacques por tunos, las dos le dieron un beso en la mejilla, primero fue el turno de Marie, y a continuación fue el de Angie. En el ambiente se notaba que ambos estaban algo nerviosos y no se coordinaban, cuando Jacques ponía la mejilla izquierda quería dárselo a la derecha y cuando Angie se lo quería dar a la izquierda el ponía la mejilla derecha. Segundos después, por fin consiguieron coordinarse, y Angie le besó dulcemente en su mejilla a Jacques, que no le dejó ruborizarse a su cara hasta que las dos chicas desaparecieron de la vista de Jacques.



A Jacques, le causó algo de impacto la belleza de Angie, pero sabia perfectamente que él no podría tener una relación formal con Angie o con cualquier chica, por su teoría de “La Bola de Preso”.


Esa teoría, de La Bola de Preso, era la creencia de Jacques de lo que pensaban las chicas sobre una futura relación sentimental con un chico con una discapacidad física como él. La teoría la dividía en dos subteorías; la primera subteoría era que él se acercaba a la chica en cuestión y le decía que le gusta y ella le decía NO, como consecuencia nunca ligaba. La segunda subteoría, era que nunca eran las chicas que se acercaban a ligarlo, solo sus amigas de toda la vida, que tenían sus novios o simples rollos. Jacques pensaba que le iban a salir telarañas de tanto esperar que alguna “valiente” diera el paso de acercarse en plan “chica”. 

Capítulo 21

Cuando Toni llegó a casa de Angie y se bajaron del descapotable de él, los dos jóvenes se quedaron alarmados porque había dos coches ...